Qué pasa con tu crédito hipotecario en México si te divorcias antes de terminar de pagarlo

Una de las preocupaciones más urgentes durante un divorcio en México es qué va a pasar con la casa que están pagando juntos. El crédito hipotecario no desaparece con el divorcio ni se resuelve automáticamente. Es una obligación que sigue activa con el banco, independientemente de lo que decida el juez sobre la relación matrimonial.

El divorcio no cancela el crédito

Esta es la primera idea que hay que tener clara antes de cualquier otra decisión. El divorcio no cancela el crédito ni elimina la deuda. Lo importante es definir legalmente qué pasará con la propiedad y con la deuda, ya sea quedándose con la vivienda, vendiéndola o llegando a un acuerdo entre ambas partes.

Si ambos cónyuges firmaron el préstamo hipotecario, seguirán siendo responsables solidarios de la deuda hasta que se cancele o se modifique el contrato con la entidad bancaria. Esto significa que si uno deja de pagar, el banco puede reclamar la totalidad de la deuda al otro.

Esta responsabilidad solidaria es el punto que más sorprende a las personas. Aunque el juez de lo familiar determine cómo se reparten otros bienes, esa decisión no obliga al banco. La relación con la institución financiera es independiente del proceso de divorcio.

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Las tres opciones reales para resolver el crédito

Cuando una pareja se divorcia con un crédito hipotecario activo, existen tres caminos prácticos.

Uno se queda con la vivienda y asume el crédito completo. Uno de los cónyuges se queda con el inmueble y compensa al otro por su parte correspondiente. Para que esto funcione formalmente ante el banco, se requiere un trámite específico. Si uno de los cónyuges desea quedarse con la vivienda, puede negociar con el banco para asumir la totalidad de la hipoteca, lo que se conoce como novación hipotecaria. El banco evaluará si la persona que asume la deuda tiene capacidad económica suficiente para afrontarla por sí sola.

Se vende la propiedad y se liquida la deuda. Se vende la propiedad, se paga la deuda y se reparte el remanente entre ambos. Esta opción suele elegirse cuando ninguno de los dos quiere o puede seguir pagando solo, o cuando ya no hay interés en conservar el inmueble.

Ambos siguen pagando hasta liquidar y después decidir. Ambos siguen pagando el crédito de forma proporcional hasta liquidarlo por completo y posteriormente proceder a la venta. Es la opción menos común porque requiere mantener coordinación financiera entre exparejas durante años, pero puede tener sentido si la deuda está cerca de terminarse.

Qué pasa si uno de los dos se niega a pagar

Esta es la situación más delicada y la que requiere actuar con mayor rapidez. Si no hay consenso entre los cónyuges, será un juez quien determine el destino de la vivienda familiar, lo que puede incluir la atribución del uso de la vivienda al progenitor custodio o la orden de venta de la propiedad.

Mientras se resuelve el conflicto legal, el riesgo bancario sigue corriendo. Si ninguno paga, el banco puede iniciar el proceso de ejecución hipotecaria, independientemente de lo que esté discutiéndose en el juzgado familiar. No pierdes la propiedad inmediatamente, existen varios procesos antes de que la institución decida quedarse con el inmueble, pero antes que nada, si no puedes seguir pagando tus mensualidades, lo recomendable es acercarte al banco, Infonavit o Fovissste para negociar tu deuda.

Si tu crédito es de Infonavit o Fovissste, el proceso es diferente

Para créditos de instituciones gubernamentales, el procedimiento tiene matices propios. Si el crédito es de Infonavit o Fovissste, la institución sigue cobrando a ambas personas la deuda, a menos que la pareja haga un acuerdo formal para que solo uno de ellos quede como responsable de pagar.

Si una de las personas casadas no quiere seguir pagando la deuda contraída con Infonavit, la otra tendrá que asumir la responsabilidad de cubrir esa cuota restante. Pero si alguno de los excónyuges quiere romper el compromiso legal del crédito conyugal, puede vender su parte correspondiente y el otro terminará de pagar la deuda de manera individual.

Por qué necesitas avisar al banco lo antes posible

Independientemente de qué opción elijan, hay un paso que no se puede omitir: informar formalmente a la institución financiera sobre la situación. La entidad bancaria tiene la última palabra sobre cambios en la titularidad de la hipoteca. Consulta siempre con tu banco antes de tomar decisiones definitivas, y habla con ellos para explorar las posibilidades de novación o subrogación de la hipoteca.

Esperar a que el divorcio se resuelva por completo antes de hablar con el banco es un error común que puede generar atrasos en los pagos durante el proceso legal, lo que sí afecta directamente el historial crediticio de ambos.

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