Por qué en Mérida cada vez más negocios locales están migrando al cobro con código QR

Mérida ha experimentado una transformación económica notable en los últimos años. El crecimiento del turismo, la llegada de nuevos residentes nacionales e internacionales y la expansión del comercio local han creado un entorno donde los métodos de pago tradicionales ya no son suficientes para todos los negocios. En ese contexto, el cobro mediante código QR ha ganado terreno de forma progresiva entre comerciantes de la ciudad, desde fondas del centro histórico hasta tiendas de artesanías en el mercado Lucas de Gálvez. No es una moda pasajera: responde a razones concretas que tienen que ver con costos, practicidad y el perfil del cliente que hoy visita y consume en la ciudad.

Qué es exactamente el cobro por código QR y cómo funciona

Un código QR de cobro es una imagen que el cliente escanea con la cámara de su celular para realizar una transferencia directa a la cuenta del comerciante. No requiere terminal bancaria, no necesita conexión a internet por parte del negocio para generarse y el dinero llega de forma inmediata a través del sistema SPEI.

En México, las dos plataformas principales que operan bajo este esquema son CoDi y DiMo, ambas desarrolladas por el Banco de México. CoDi permite generar códigos QR desde la aplicación bancaria para recibir pagos al instante. DiMo, lanzado en 2023, simplifica aún más el proceso permitiendo transferencias usando únicamente el número de teléfono. En 2026, el Banco de México ha iniciado un proceso de integración entre ambas plataformas con el objetivo de unificar la experiencia y masificar su uso en el comercio minorista.

Por qué el QR resulta especialmente atractivo para el comerciante local en Mérida

El perfil del comercio local en Mérida comparte características con el de muchas ciudades mexicanas: negocios familiares, márgenes ajustados y una base de clientes que cada vez llega con menos efectivo en la cartera. En ese contexto, el código QR ofrece ventajas que una terminal bancaria tradicional no siempre puede igualar:

  • No tiene costo de renta mensual ni requiere contratar un servicio adicional con el banco.
  • Las transacciones a través de CoDi no generan comisión para el comerciante en su modalidad básica, a diferencia de los cobros con tarjeta que sí implican un porcentaje por operación.
  • No depende de una conexión a internet estable en el punto de venta: el código QR puede imprimirse y pegarse en el mostrador, y el cliente lo escanea con sus propios datos móviles.
  • El dinero entra de forma inmediata a la cuenta del negocio, sin los tiempos de liquidación que pueden tener otras formas de pago.

Para un puesto de comida, una tienda de ropa o un taller artesanal en Mérida que factura volúmenes medianos, esa combinación de cero costo fijo y cobro inmediato es difícil de ignorar.

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El turismo como acelerador de la adopción

Mérida recibe un perfil de visitante que tiene características particulares. Una parte importante del turismo que llega a la ciudad, tanto nacional como extranjero, proviene de entornos urbanos donde los pagos digitales ya son la norma. Ese visitante llega con poco efectivo, está acostumbrado a pagar con el celular y en muchos casos prefiere no hacer cambio de moneda ni buscar cajero.

Para el comerciante local que quiere capturar ese gasto, ofrecer una alternativa al efectivo se vuelve cada vez más necesario. El código QR cumple esa función sin los requisitos ni los costos que implica instalar una terminal para aceptar tarjetas internacionales.

Dato clave: Según el Global Payments Report 2025 de Worldpay, el uso de efectivo en puntos de venta en México pasó del 76% en 2014 al 35% en 2024, lo que refleja un cambio cultural sostenido hacia los pagos digitales. Ese cambio no es exclusivo de las grandes ciudades.

Las limitaciones que todavía frenan una adopción más amplia

El escenario no es completamente positivo. Uno de los factores que ha frenado la adopción de CoDi entre pequeños comerciantes en México es el temor a la formalización fiscal y a una posible carga tributaria al abandonar el efectivo. Ese temor existe también en Mérida, donde una parte del comercio local opera en esquemas de informalidad parcial y ve en el registro electrónico de cada venta un riesgo más que una ventaja.

A eso se suma que no todos los clientes, especialmente los de mayor edad o de zonas con menor bancarización, tienen acceso o familiaridad con las aplicaciones necesarias para pagar por QR. Para esos perfiles, el efectivo sigue siendo el único medio de pago disponible.

La migración al cobro por QR en Mérida no es un fenómeno uniforme ni irreversible, pero sí es una tendencia real impulsada por razones económicas concretas. Para el comerciante local que quiere reducir costos, capturar al cliente digital y simplificar su operación diaria, el código QR es hoy una de las opciones más accesibles disponibles en el mercado mexicano.

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