Tener una tarjeta de crédito guardada “por si acaso” es una práctica común en México. Muchas personas la obtienen, la usan una o dos veces y luego la dejan inactiva durante meses. Lo que pocos saben es que esa inactividad no es neutral: puede tener consecuencias concretas sobre el límite de crédito, el estatus de la cuenta y el propio historial en el Buró de Crédito.
Entender qué puede ocurrir y cuándo ocurre permite tomar decisiones informadas sobre si conviene conservar una tarjeta que no usas o cancelarla de forma estratégica.
Qué pueden hacer los bancos con una tarjeta inactiva
En México, los contratos de tarjeta de crédito incluyen cláusulas que permiten a las instituciones tomar medidas sobre cuentas que no registran movimientos durante un período prolongado. Las acciones más comunes son:
- Reducción unilateral del límite de crédito: el banco puede disminuir tu línea disponible sin necesidad de notificarte con antelación, aunque sí está obligado a informarte una vez que el cambio se realizó.
- Cancelación de la cuenta por inactividad: si la tarjeta no registra ningún movimiento —ni compras ni pagos— durante un período que suele estar entre 12 y 24 meses según cada institución, el banco puede cancelarla de forma unilateral.
- Cobro de anualidad sobre una cuenta inactiva: la inactividad no suspende los cargos fijos. Si tu tarjeta tiene anualidad, esta se seguirá cobrando aunque no hayas hecho ninguna compra, y si no la pagas, generará intereses y una deuda real en tu historial.
La Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros obliga a los bancos a informar cualquier cambio en las condiciones del crédito, pero los plazos y mecanismos específicos de cada institución están en el contrato que firmaste al momento de contratar la tarjeta.
Cómo afecta la inactividad a tu score en el Buró de Crédito
Este es el efecto menos visible pero más relevante a largo plazo. Cuando un banco reduce tu límite de crédito o cancela tu tarjeta, tu capacidad de crédito total disponible disminuye. Si tienes otras tarjetas activas con saldo, esa reducción en el límite total puede elevar automáticamente tu porcentaje de utilización de crédito.
Por ejemplo: si tienes dos tarjetas con límite de $20,000 pesos cada una y un saldo combinado de $8,000 pesos, tu utilización es del 20%, que es un nivel saludable. Si el banco cancela la tarjeta inactiva, tu límite total baja a $20,000 y tu utilización sube al 40% sin que hayas hecho ninguna compra nueva. Ese cambio solo puede bajar tu score varios puntos en el siguiente reporte.
Adicionalmente, cancelar una cuenta antigua elimina ese historial de antigüedad de tu expediente. Las cuentas con más años de vida contribuyen positivamente al score porque demuestran experiencia crediticia sostenida. Perder una cuenta antigua —aunque esté inactiva— puede afectar ese componente del puntaje.
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Cuánto tiempo tolera cada banco la inactividad en México
Los plazos varían por institución y están establecidos en los contratos, pero con base en las condiciones generales publicadas por los principales bancos en México, los rangos más comunes son los siguientes:
- BBVA: puede iniciar revisión del límite a partir de los 6 meses de inactividad y considerar cancelación a los 12 meses sin movimientos.
- Santander: maneja políticas similares, con revisión de límite a los 6 meses y posibilidad de cancelación entre los 12 y 18 meses.
- Banorte: los contratos establecen que puede cancelar cuentas sin actividad después de 12 meses consecutivos.
- Citibanamex: aplica políticas de reducción de límite activas a partir de los 6 meses sin uso registrado.
Estos plazos pueden cambiar según el perfil del cliente y las condiciones del contrato individual. La única fuente definitiva es el contrato que tienes con tu banco, disponible en tu banca en línea o solicitándolo directamente a la institución.
Qué hacer si tienes tarjetas que no usas
La decisión de conservar o cancelar una tarjeta inactiva depende de tres factores: si tiene anualidad, cuántos años lleva activa y qué impacto tendría su cancelación en tu porcentaje de utilización.
Si la tarjeta no tiene anualidad y lleva varios años activa, la estrategia más eficiente es hacer una compra pequeña cada dos o tres meses —una recarga de celular, un pago de servicio— y liquidarla de inmediato. Con eso mantienes la cuenta activa, evitas la cancelación unilateral y conservas el historial de antigüedad en el Buró sin generar ningún costo adicional.
Si la tarjeta tiene anualidad alta y no ofrece beneficios que justifiquen el costo, cancelarla puede ser la decisión correcta, pero conviene hacerlo de forma planificada: primero asegúrate de que no tiene saldo, después solicita la cancelación formal por escrito o por teléfono —nunca la dejes simplemente inactiva— y pide el número de folio de cancelación como comprobante. Una cancelación formal documentada es muy distinta a una cancelación unilateral del banco en tu historial crediticio.